domingo, 11 de abril de 2010

DE PASO

Cada vez tengo más claro que en esta vida estamos de paso... Con estas palabras terminaba mi conversación con una persona momentos después de enterarnos de la repentina muerte de un amigo nuestro.
Esta frase que tantas veces he pensado, en la tarde de ayer me hacía reflexionar sobre nuestro paso por esta vida... Sobre la manera que tenemos de aferrarnos a tantas cosas materiales y tantas cosas que nos aportan seguridad que no nos damos cuenta de lo verdaderamente importante, lo de dentro, lo que el día que nos vayamos a descansar eternamente se nos va a pedir, algo tan básico como es lo que llevamos dentro, lo que hemos entregado con los demás, las veces que le hemos dicho te quiero a la gente que tenemos cerca y son parte importante de nuestras vidas. Los abrazos que nos hemos guardado y los besos que no hemos dado por miedo a lo que los demás puedan pensar de nosotros. Las cosas que hemos dejado sin hacer porque ya habra tiempo de hacerlas mañana, pero solo Dios sabe donde estaremos mañana y si se nos ha quedado un te quiero que decir, un beso o un abrazo que dar, una mano que ofrecer... Lo que esta claro es que nadie sabe si mañana podremos hacer lo que no hemos hecho hoy.
Y lo que está mas claro aún es que lo que no hagamos nosotros, se quedará sin hacer, vendrá alguien y hará algo igual, pero no lo que era necesarío que tu hicieras.
A ponerse las pilas, que no sabemos donde esta nuestro momento y hemos de esperarlo con las lámparas encendidas y llenas de aceite.

martes, 30 de marzo de 2010

DIALOGO


MARÍA: ¿Ocurre algo hijo?

JESÚS: Ocurre que he sentido un ala negra golpeando mi rostro, un látigo de hijo, una caliente bofetada amarga de ceniza, Era cual si, de pronto, faltara un escalón en la escalera y te quedaras colgado sin acabar de caer ni sostenerte, mientras un buitre negro te picotea el alma. ¿Estaba en la antesala de la muerte?

MARÍA: Hace ya muchos años, hijo que yo conozco ese desierto.
Ser hobre es presentirlo y ser mujer sentirlo doblemente.
Cuando engendras un hijo te crees, por un momento, fabricante de vida, pero los mismos alaridos del parto te dicen que es muerte lo que engendras, que das a luz a un fugitivo y que te salen del vientre trozos de vida y de muerte barajados. Todas las madres saben que dan a luz aprendices de muerto.
Mas yo creí que, al menos tú, serías distinto. Si nace un Dios ¿por qué ha de ser mortal?

JESÚS: No se hace uno hobre a trozos: anonadarse no es bajar del caballo de Dios y seguir siendo un Dios invulnerable. Es hacerse miseria, agachar la cabeza y pasar por los yugos y las grietas en los que el hombre deja su sangre encadenada.
Si me gusta ser hombre no es porque ignore que su entraña es la muerte. Lo sabía estando ya en tu seno.

MARÍA: Yo no, hijo. Esperaba que el hombre entendería y que habría un atajo para salvar sin muerte.

JESÚS: Eso no es posible, madre.
El mal es duro. Y solo a golpes de auténtico dolor puede resquebrajarse.
No basta simular un combate y decirte: "mañana resucitaré", como quien traga un vaso de ricino.
No. Morir es morirse, sin trampa ni cartón, sin tramoyas treatrales o pensando: "bebamoslo, mañana vendrá el sol"
Hay que entrar en el tunel a contracorazón, creyendo (pero sin saberlo) que hay luz al otro lado.

MARÍA: Entonces ¿la fe también es necesaria para ti?

JESÚS: También.
MARÍA: ¿Por eso tienes miedo?

JESÚS: Ser hombre es solamente tener unas pocas certezas, tres o cuatro. O tal vez una sola: la de saberse amado. Saber que aunque la muerte fuera inútil, alguien nos amará, alguien del cielo o de la tierra.

MARÍA: Yo te amaré siempre hijo

JESÚS: Lo sé, y eso me bastaría para subir tranquilo hasta la cruz. Y sé que El también me ama pero ¡Que dificil este Padre que no sabe abrazarte si llegas hasta El solo!

dialogos de Pasión
Martín Descalzo

domingo, 7 de marzo de 2010

ETERNAMENTE


Hay personas que queriendo hacerse notar, pasan por la vida sin pena ni gloria, y otras que pasando de puntillas por todos lados, dejan su huella marcada hasta tal extremo que aunque viniese una autentica oleada seria imposible de borrarla. Así ha sido la vida de Bosco, imborrable, tan imborrable que por muchas olas que pasaran por nuestra vida, su huella seguiría eternamente. Imborrable, porque por mucho viento que viniese, ha sido, es y será todo un líder entre los mas necesitados, necesitados no solo materialmente, sino en todas las personas que hemos pasado por su vida necesitadas de lecciones, lecciones de humanidad, lecciones de bondad, lecciones de firmeza, lecciones de superación, lecciones... DE VIDA.
Gracias Bosco por ser entre nosotros un autentico DON BOSCO.
No te olvidaremos, estarás en nuestro corazón... ETERNAMENTE

sábado, 27 de febrero de 2010

MISION DIFICIL

Napoleón necesitaba, para cierta operación arriesgada, contar con un soldado de la máxima fidelidad, dispuesto incluso a arriesgar la vida. Mando formar a los que consideraba mas adictos y leales y cuando los tuvo ante sí, perfectamente alineados, dijo:
-Os he convocado para pediros algo muy difícil, un sacrificio muy grande: enviar a uno de vosotros a una misión extremadamente peligrosa, que podría suponer la perdida de la vida, o al menos de la libertad, a quien este dispuesto a afrontarla. Voy a volverme de espaldas para que aquel que este dispuesto a aceptar mi ruego de un paso adelante sin que se sienta nadie coaccionado a hacerlo ante mi mirada.
Así lo hizo Bonaparte. Y cuando volvió el rostro, al no percibir cambio alguno en la formación, consideró que nadie se había ofrecido y comentó:
- Lo entiendo, lo entiendo. Era una petición excesiva, mas allá de las obligaciones de ninguno.
Iba ya a retirarse cuando el oficial al mando le dijo:
- Señor, creo que no habéis entendido lo que ha pasado. La formación no experimentó cambio alguno: el paso adelante lo dieron todos los hombres, por eso no hubo cambios en la fila.

Al igual que Bonaparte hoy Jesucristo necesita cristianos dispuestos a jugarse y gastarse la vida en su servicio. Dios quiere un puñado de hombres "suyos" en cada actividad humana.
¿Encuentra Jesús en ti y en mi la respuesta que encontró Napoleón en sus hombres?

miércoles, 24 de febrero de 2010

presentación

Cuanto trabajo cuesta mostrar a la gente lo que sientes, lo que piensas... probablemente pueda mas el miedo a mostrar tu corazón y que te lo rechacen y pisoteen que lo que realmente implica mostrar tus sentimientos, ponerlos a flor de piel, como cuando un niño muestra a su madre con su inocente sonrisa lo que piensa, sin importarle si su madre carcajeara, seguro de que su ella siempre le mirara a los ojos, le acariciara la cara y lo querrá. Así me siento yo ahora, insegura ante mis palabras y perdida ante la gente que lo pueda leer, espero encontrar esa "madre" que me anime con una caricia en mi rostro.